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Deseos gratos para lidiar con non gratos en 2018

En el año 2017, Jimmy Morales decidió en qué lado de la historia quiere colocarse. (Foto: Archivo Soy502)

En el año 2017, Jimmy Morales decidió en qué lado de la historia quiere colocarse. (Foto: Archivo Soy502)

2017 fue un año difícil, para qué vamos a negarlo. 

El desgaste de la CICIG en el proceso de reformas constitucionales fue aprovechado para impulsar una narrativa con vuelos limitados, que no ofrece ninguna alternativa pero que es relativamente efectiva en su propósito de embarrar y desacreditar. 

Digo relativamente porque dudo muchísimo que la idea de que el proceso 2015-2017 sea una gran conspiración izquierdista impulsada por el multimillonario Soros se la crea (o le importe a) el grueso de la población. Es un mensaje para élites, lo cual hace si cabe más triste el (modesto insisto) éxito que está teniendo.

2017 será recordado como el año en el que el Presidente Jimmy Morales decidió de qué lado de la historia quiso colocarse. Huelga decir que se puso del lado del dinosaurio que sigue aquí, con su nada despreciable aporte. 

Pero no solo el Presidente. Muchos son los que salieron definitivamente a la intemperie. 2018 será un campo de batalla más abierto y por lo tanto más favorable a la lucha contra la corrupción. 

Este año que empieza se adivina aún más tenso. El sistema está en un punto de quiebre y da sus coletazos definitivos. Definitivos en este proceso que no significa definitivos en sentido estricto. Esta lucha terminará cuando se extinga la raza humana, cuando nos conquiste una amable estirpe extraterrestre o cuando una versión bondadosa de skynet tome control.

En este contexto no está de más hacer unos propósitos para afrontar de la mejor manera posible los formidables choques que traerá el año recién nacido. Aquí van tres míos. 

Primero: Trabajar para construir más que para destruir. Suficiente crítica se ha hecho ya (entono aquí un gran mea culpa). En la medida en que el sistema se quiebra (y no hay mucha vuelta atrás) lo importante será la reconstrucción. Por eso a cada problema es bueno proponerse dar al menos una idea de por donde iría la solución.

Segundo: No ridiculizar los miedos de los demás. Uno tiene los propios y hay que ser comprensivo. Hay un grupo de mafiosos que han encontrado una forma de exacerbar los fantasmas de las Navidades pasadas a ciertas buena personas que son víctimas y no verdugos. 

Tercero: No ceder frente a los que asustan a nivel personal (que lo hacen). Amedrentarse es que ellos ganen así que aunque sea por orgullo no hay que claudicar ¿Qué puede salir mal? (*ríe nerviosamente).

Ya les dije los míos. Le toca a cada quién describir los suyos y al menos (como eso de perder kilos) intentarlo. 

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02 de enero de 2018, 17:01

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502
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